“Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá”. Salmo 27:10
Poco hay en este mundo más triste que la soledad. Cuando en la cárcel, lo peor es una celda solitaria. Cuando alguien quiere sufrir el más severo castigo o atravesar los más difíciles momentos se vuelve anacoreta. El dolor más agudo en la viudez no es tanto la incertidumbre del futuro como la ausencia del esposo amado.